Tras más de cinco décadas, la humanidad se prepara para volver a la Luna. La misión Artemis II de la NASA, que orbitará el satélite con una tripulación internacional, ha iniciado su cuenta regresiva final en la plataforma de lanzamiento del Centro Espacial Kennedy.
El programa Artemis de la NASA ha entrado en su fase operativa más crítica. Este fin de semana, el megacohete Space Launch System (SLS) y la cápsula Orion completaron un traslado milimétrico hasta la plataforma 39B del Centro Espacial Kennedy en Florida, marcando el inicio tangible de la misión Artemis II. Este hito no es solo logístico; es el preludo del primer viaje tripulado a la vecindad lunar desde 1972, un salto tecnológico y simbólico que redefine la ambición espacial del siglo XXI.
Contexto y Desarrollo
La operación de traslado fue un ballet de precisión industrial. El conjunto SLS-Orion, de más de 100 metros de altura, avanzó a apenas 1,32 km/h durante casi 12 horas desde el Edificio de Ensamblaje de Vehículos (VAB). Cada centímetro fue monitoreado y transmitido en vivo, subrayando la transparencia y la complejidad de una misión que costará miles de millones de dólares.
En la plataforma, los ingenieros se enfocan ahora en el ensayo general con combustible, una prueba crucial que simula toda la secuencia de lanzamiento. La NASA ha sido cauta: “Podrían requerirse ensayos adicionales”, señaló en un comunicado, dejando abierta la posibilidad de retornar el cohete al hangar si es necesario. La ventana de lanzamiento del 6 de febrero es un objetivo, no una promesa.
Artemis II es una misión de sobrevuelo. A diferencia de Artemis III —que buscará el alunizaje—, la cápsula Orion llevará a sus cuatro tripulantes en un viaje de 10 días para orbitar la Luna y regresar, probando todos los sistemas de soporte vital y navegación en el entorno del espacio profundo. Es el test de estrés definitivo antes de intentar poner botas en el regolito lunar.
“Artemis II es el puente crítico. No se trata solo de volver, sino de demostrar que podemos operar de manera sostenible y segura en el espacio profundo con una nueva generación de tecnología y una tripulación diversa.”
El éxito de esta misión no solo validará el cohete SLS y la cápsula Orion; será la piedra angular para la arquitectura lunar permanente que visualiza la NASA, incluyendo la estación Gateway y las bases en la superficie. Más que un retorno, Artemis II es la primera página de un nuevo capítulo de exploración humana, donde la Luna no es un destino final, sino un trampolín hacia Marte. La cuenta regresiva, en todos los sentidos, ya comenzó.